D’Isola Aceite de Oliva

En nariz se presenta complejo con aromas intensos y frescos, tanto vegetales como el alcaucil, el apio y la rúcula, como frutales a banana y manzana verde.

En boca es amplio y envolvente, con equilibradas notas amargas y picantes. Persistente en el retrogusto, revela a pleno su compleja naturaleza varietal. Excelente e impecable.

Me parece esencial exaltar aceites que no tengan dentro su tipología varietal aspectos de debilidad. O sea, que se presenten complejos y equilibrados entre nariz y boca. Muchas veces encontramos aceites donde alguno de los dos componentes va tomando mayor importancia. Esto se debe a muchos factores relacionados tanto con el cultivo como con el proceso productivo.

Que la calidad empieza en el olivar es un dato cierto y apuntar a un control del estrés hídrico es fundamental, por ejemplo durante la fase de endurecimiento del carozo. La baja humedad a la hora de moler implica una alta concentración fenólica que, con las técnicas correctas, se traduce en un aceite complejo.

Los aromas dependen de muchos factores, entre otros la velocidad de molienda, la correcta actividad enzimática y la baja temperatura ambiente a la hora de moler la fruta. Estos aspectos son determinantes para lograr un aceite fresco más allá de un correcto envero o tiempos cortos de batido.