Remy Martin

Si un sabor regala calidad al probarse a través de las papilas gustativas, éste viene directamente de una botella de Rémy Martin. Ningún otro coñac posee una intensidad aromática que recorre el espacio entre copa y nariz a velocidad vertiginosa. Aunado a lo anterior, la armonía punzante que une dulzura de sabor con aromas complejos, la brillante opulencia que exuda de principio a fin, así como la “eterna” nota final que parece nunca extinguirse en boca, son tres de sus más reconocidas cualidades.

Aquella casa de comercio de aguardiente fundada en Rouillac (a unos 400 kilómetros de París) en 1724 por el viticultor Rémy Martin, hoy tiene presencia en los cinco continentes y se asevera sin miramientos ni dudas que puede considerarse a este líquido como “el corazón del coñac”. Para no ir tan lejos, en Francia es número uno en cualquier categoría que se le ubique y su prestigio dentro del Héxagono no tiene parangón.

Gracias a que la compañía trabaja expresamente los aguardientes de Grande y Petite Champagne —que no son otra cosas que los dos primeros crus en pleno centro de la región de Cognac, de un total de seis—, se obtiene prácticamente la quintaesencia mágica de la excelencia; además, Rémy Martin también creó en 2005 la Alianza Fine Champagne, una puntual colaboración tanto comercial como técnica con más de mil 200 viticultores-productores de la Grande y Petite Champagne por medio de contratos de tres años renovables, lo que permite garantizar el abastecimiento y preservación del noble trabajo de las personas que laboran la tierra.

 

 

www.remy.com